Estoy viva. Aún me quedan mil cosas por hacer, mil experiencias por delante, mil derrotas, mil victorias, saborear lo extraño, explorar la vida, sentirla. Descubrir la gravedad cero, ser comida con la mirada, regalar sonrisas, llegar a la cima de una montaña, perderme en una isla desierta, encontrarme a mí misma, bailar hasta el amanecer, quedarme despierta solo para ver las estrellas, quedarme despierta solo para verlo soñar…
Vivir.
Una palabra tan usada, pero tan mal empleada, equivocados todos en su
significado, o al menos, la mayoría. No creo que nadie sepa lo que en
realidad significa esta palabra, su complejidad. Mil historias escondidas detrás de cinco letras, cinco letras que lo significan todo, diferente significado para cada uno. Aún yo misma estoy intentando encontrar la definición perfecta.
Vivir… se trata de hacer que cada momento de tu vida, cada milésima de tu existencia sea irrepetible, saturada de felicidad; se trata de sufrir, de aprender de la vida, de saber sobrellevar los momentos difíciles, de tirar pa’ lante sin mirar atrás, de saber reir, pero saber llorar, de ser sinceros, pero no callar ante lo injusto, siempre; y, si quieres algo, ir a por ello, con todo tu esfuerzo, tus ganas, con la felicidad de quien está convencido de que lo conseguirá… inténtalo hasta que lo consigas. Mejor dicho, no lo intentes, hazlo.
No planifiques tu vida pensando que ello te hará más feliz en un futuro. No hagas planes. Disfruta cada segundo de tu vida como si fuera el último, el último suspiro, el último abrazo, el último beso. Porque si no disfrutas ahora, en este mismo instante de tu oportunidad, la acabarás perdiendo. Se irá, se esfumará, no quedará rastro de ella, se irá tan rápido como ha llegado y te quedarás solo con el vago recuerdo de unas miradas llenas de amor y unas promesas ahora ya vacías. Perderás eso que llevabas esperando tanto tiempo con unas simples palabras, unas palabras que ya pronunciaste. Y ya está, el daño está hecho, no hay vuelta atrás. Lo has perdido.
Recuerda la calidez del primer beso, los escalofríos, su aliento, tu miedo, sus manos, tu deseo...
Recuerda esa vez que te prometiste algo, y lo cumpliste, superando toda dificultad, el orgullo de alcanzar una meta, lograr un sueño, poder con eso y mucho más…
Recuerda la calidez de un abrazo sincero, una amistad de hierro, porque creo en una amistad inagotable, y nadie me quitará esa idea.
Recuerda el reencuentro con alguien, volver a sentirte entre sus brazos, oir su dulce voz, saber que os queda un largo tiempo por delante uno al lado del otro.
Recuerda el último día de clase, la emoción, la risa, el verano, el olor a libertad.
Recuerda esa sensación de ingravidez, recuerda lo que es ver a esa persona, y saber no que es tuya, sino, algo mucho mejor, que te quiere, y que, en ese mismo instante, haría cualquier cosa por estar contigo.
Recuerda todos los elogios, que guapa estás hoy, te veo muy bien, qué maja eres, les has caído muy bien, tus ojos brillan, tienes el pelo precioso, transmites positividad y… ¿por qué no incluirlo aquí? Tu boca me llama.
Lo dije una vez, y lo volveré a repetir, tres palabras que lo significan todo pero que no especifican nada…
DISFRUTA LA VIDA, vívela tal y como tú lo desees, eres dueño de tu pasado, tu presente y tu futuro. Vive tu vida de tal modo que al final de ella, si te dieran la oportunidad de volver a nacer, pidieras vivir tal y como recuerdas, aprovechando cada minuto de felicidad inagotable.
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